viernes, marzo 10

Veracruz

El 08 de marzo viajé a la ciudad-puerto de Veracruz, si la gente de Hermosillo sorprendió a este chilango por lo franca, la de Veracruz se lleva las palmas, es mucho más natural que la de Hermosillo, todas las personas con las que tuve trato se portaron de manera muy amistosa conmigo.

También te bajan casi a mitad de la pista en el aeropuerto, aunque más cerca que en Hermosillo y llegas a la terminal por un túnel que te protege de los rayos de sol.

Una cosa que es bastante destacable de esta ciudad es su limpieza, de las cuatro que me tocó visitar en esta ocasión (aparte de Hermosillo fui a Guadalajara en Jalisco y a Guadalupe en Nuevo León, y no hay nada notable que contar de las dos últimas), la cantidad de basura que me encontré en las calles se puede contar con los dedos de una mano y sobrarían dedos, baste decir que en los tres días encontré tanta basura en las calles como la que encontré en una sola cuadra de las otras tres.

Obviamente, el primer día fui a cenar a La Parroquia el clásico Lechero (café con un chorro de leche caliente), en lo personal no me pareció nada notable, me sentí como atrapado en una trampa para turistas (era turista, pero no me gusta que me lo estén echando en cara), como Tlaquepaque en Guadalajara o el Mercado de Artesanías de la Ciudad de México, donde si bien son lugares "típicos" no reflejan la realidad de los lugareños. Posteriormente me enteré que el lugar que había visitado es nuevo, la tradicional Parroquia se encuentra ubicada frente a catedral (y no en el malecón) y se llama Los Portales, ambos son de la misma empresa, el café y servicio son los mismos, sin embargo el ambiente de Los Portales es más familiar, me hizo sentir más a gusto y escuché una marimba que hasta disfruté (y me disgusta la música típica).

Hablando de tragarse las palabras, mi desagrado al pescado es muy conocido, sin embargo, aquí probé unos filetes de pescado y unos guisos de pescado que han hecho que empiece a gustarme nuevamente el pescado. El lugar donde estuve comiendo se llama Tano el Veracruzano (Mario Molina N° 20, en contraesquina del Mercado de Artesanías de Veracruz).

domingo, febrero 26

Hermosillo

Recientemente regresé de un viaje por parte de la empresa a poner en funcionamiento un sistema en Hermosillo.

Una de las cosas que me resultó simpática es que cuando solicité información sobre el clima me dijeron que "más bien estaba haciendo un poco de frio", y eso provocó que me sintiera un poco raro cuando me bajé del avión con una chamarra y un chaleco, como si estuviera cayendo una tormenta, la temperatura en ese momento era de 22°C.

Del avión te bajas casi a mitad de la pista (cerca de 100 metros de la terminal).

La gente es extremadamente franca, muy abierta, lo que resulta un poco incómodo para un chilango.

Me hospedé en las Suites Kino, un hotel típico de provincia, muy limpio, con café y panecillos para consumo de los huespedes, un chocolate y una carta personalizada de bienvenida, los empleados sumamente amables, solo que es necesario hacer una observación: el hotel cuenta con habitaciones para fumadores y para no fumadores, por lo que es necesario hacer la aclaración al momento de hacer la reservación.

Las oficinas de gobierno son muy tranquilas.

El dulce típico de Hermosillo son las coyotas, que son como unas galletas rellenas de dulce, las tradicionales son de piloncillo (las llaman panochas) y me recomendaron que las comprara en una casa que se ubica en la calle Revolución, entrando del boulevard es la primera casa de la derecha (a la izquierda existen bastantes), para mayor señas está a 20 pasos después de la calle Angela Peralta

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